Todo ocurrió cuando la dirección del centro educativo encarga a uno de sus instructores, James Naismith, que invente un deporte que pueda practicarse a cubierto y que no necesite un gran espacio.
Naismith ideó un deporte en el que no hubiera contacto físico y que requiriera más habilidad que fuerza; tená que ser un deporte de equipo, ya que la sensación de formar parte de un equipo es muy importante en la educación.
Naismith ideó un deporte en el que no hubiera contacto físico y que requiriera más habilidad que fuerza; tená que ser un deporte de equipo, ya que la sensación de formar parte de un equipo es muy importante en la educación.
Naismith clava unas canastas de melocotones en la pared del gimnasio, a 3,05 metros de altura, en las que los estudiantes tienen que meter una pelota cuyo tamaño era igual a un balón de fútbol.
Las canastas no están abiertas por debajo y cada vez que se mete la pelota hay que sacarla con una percha desde abajo. Sea como sea, el nombre de basketball se lo propuso uno de los alumnos y le pareció bien.

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